Reforma Cocina

Reformamos una cocina

En primer lugar, contactaremos con un carpintero para que elimine las zonas inferiores, molduras deterioradas y la cornisa. Una vez hechos estos arreglos, prepararemos la superficie. 

Empezaremos limpiando los muebles con agua y un detergente neutro para eliminar la grasa, con el fin de que la pintura que apliquemos se adhiera por completo. Después, con un taco de lija puliremos todos los muebles y retiraremos todo rastro de polvo con un trapo.

Con cinta adhesiva y papel cartón protegeremos la pared y todas las superficies que no vayamos a pintar.

Ahora sí, es momento de comenzar nuestra renovación. Utilizaremos la Pintura para muebles de cocina y, en este caso, emplearemos dos tonos para aportar algo de modernidad y contraste: un beige avellana y un marrón café. Entre los materiales que vamos a necesitar se encuentran: un abrebotes, guantes, agitador, rodillo de espuma, brocha y una bandejilla para colocar todo.

Empezaremos con el beige avellana. Antes de nada, removemos bien el bote y lo volcamos en una bandeja. Pintaremos la superficie con el rodillo procurando que no queden gotas, empleando la brocha en aquellas zonas de más difícil acceso. Recuerda que no hace falta obtener un resultado perfecto con la primera mano.

Vamos a por el marrón café. Usaremos este tono para pintar la cornisa, empleando la brocha para la zona con más relieve y el rodillo para el resto de superficies. Para las baldosas, lograremos aportar un contraste a los muebles mediante el un gris perla en acabado brillante.

Antes de dar la segunda capa de pintura, lijaremos las posibles imperfecciones. Tras esperar 4h ya podemos aplicar una segunda capa.

Después
Antes